Miércoles 14 de enero del 2026
El oro seguiría al alza según Katherine Salazar del Scotiabank. La reciente captura del expresidente Nicolás Maduro e intervención militar en Venezuela han incrementado la incertidumbre a nivel global, a lo que se le suma la reciente denuncia del Departamento de Justicia de Estados Unidos a Jerome Powell, actual presidente de la Reserva Federal; contexto que seguirá apoyando la tendencia alcista del commodity.
Hacia el inicio de la semana, el precio del oro superó los US$ 4,600 por onza, lo que implicó un crecimiento de 7.2% en los primeros días del año y fue superior al 6.8% registrado en los mismos días del año pasado. «El movimiento estuvo respaldado por la mayor demanda como activo refugio, la debilidad del dólar (DXY) —luego de haber alcanzado máximos de un mes el viernes—, y mayor cautela en torno al rumbo de la política monetaria estadounidense», explicó Salazar en su informe.
La mayor inversión en oro refleja el cuidado actual de los inversionistas con respecto al mercado. «En este contexto, la fortaleza actual del oro refleja una mayor preferencia por preservación de valor más que por retorno, reflejando la mayor cautela del mercado», añade la analista.
A nivel demanda, el precio se ha sostenido mayormente por las inversiones. A medida que la de manda de los bancos cayó en el tercer trimestre del año pasado, la demanda del commodity como vehículo de inversión creció 87%, la cual estuvo principalmente concentrada en ETF’s. Ello ha llevado a que la demanda en joyería reduzca su participación en la demanda de 40% entre el 2022 y 2024 a 30% al cierre del año pasado.
Tras el reciente comportamiento, el mercado tiene como siguiente objetivo que el precio llegué a los US$4,700 para luego subir a US$4,800. Para mantenerse en tendencia alcista, el precio se debe mantener por encima de los máximos de hoy, lo que podría llevar al metal precioso a llegar a nuevos máximos históricos. «Las probabilidades que el oro alcance el nivel de resistencia de US$5,000 aumentan a medida que persistan las tensiones geopolíticas globales, un entorno de tasas de interés más bajas y dudas sobre la estabilidad fiscal de Estados Unidos», concluye la experta.