Jueves 9 de abril del 2026
El Banco Mundial elevó su proyección de crecimiento económico para el Perú en 2026, estimando que el Producto Bruto Interno (PBI) del país se expandirá 2,7%, una revisión al alza respecto a estimaciones previas; pero por debajo de las estimaciones del Banco Central de la Reserva del Perú que están por encima del 3%.
La actualización refleja expectativas de mayor dinamismo en sectores clave de la economía, en un contexto global que continúa marcado por la incertidumbre financiera, tensiones comerciales y condiciones de financiamiento aún restrictivas para muchas economías emergentes.
Según el organismo multilateral, la economía peruana mantendría una expansión moderada pero sostenida, con un crecimiento proyectado de 2,8% para 2027, lo que consolidaría una recuperación gradual tras los shocks económicos y climáticos que afectaron al país en los últimos años.
Uno de los factores que explican la mejora en las perspectivas económicas del país es el rol del sector minero, que continúa siendo uno de los principales motores de la actividad productiva y de las exportaciones peruanas.
De acuerdo con el Banco Mundial, la inversión vinculada a proyectos mineros, particularmente aquellos relacionados con la producción de cobre, seguirá impulsando el crecimiento económico en los próximos años. Esto cobra especial relevancia en un contexto en el que la demanda global por minerales estratégicos se mantiene elevada debido a procesos como la transición energética y la electrificación de las economías.
El Perú, uno de los principales productores mundiales de cobre, cuenta con una cartera de proyectos que podría fortalecer su capacidad exportadora y consolidar su posición en las cadenas globales de suministro de minerales críticos.
A pesar de la revisión al alza para el Perú, el Banco Mundial advierte que el desafío para la región —y para el país— sigue siendo elevar el ritmo de crecimiento de manera sostenida en el mediano plazo.
Para ello, el organismo destaca la importancia de fortalecer el clima de inversión, impulsar la productividad y promover reformas estructurales que permitan aprovechar mejor las oportunidades asociadas al comercio internacional, la transición energética y la transformación tecnológica.
En el caso del Perú, avanzar en estos frentes será clave para consolidar su recuperación económica y atraer nuevas inversiones, especialmente en sectores estratégicos como minería, infraestructura y energía, que continúan siendo determinantes para el desarrollo del país.