Jueves 23 de abril del 2026
Scotiabank revisó al alza su proyección de inflación para el Perú hacia fines de 2026, elevándola de 2,2% a 3,2%, en un contexto de mayores presiones externas. El ajuste responde principalmente al impacto del conflicto en Medio Oriente y su efecto sobre los precios internacionales del petróleo.
En el corto plazo, la entidad estima que la inflación mensual de abril se ubicaría ligeramente por encima del promedio histórico de 0,2%, lo que mantendría la tasa anual cerca de 3,8%, nivel similar al registrado en marzo. En tanto, la inflación subyacente crecería alrededor de 0,1% mensual, estabilizando su tasa anual en torno a 3,7%.
A nivel de componentes, el reporte identifica dinámicas diferenciadas. Por el lado de alimentos, se observa una corrección en el precio del pollo, aunque persisten presiones al alza en productos como papa, azúcar y algunas frutas y hortalizas. En energía, si bien se anticipa una caída en tarifas de transporte como taxis, continúan las presiones en combustibles —gasolina, gasohol y diésel—, lo que sostiene el incremento en el rubro transporte.
Hacia adelante, Scotiabank prevé una desaceleración gradual de la inflación a lo largo de 2026, que comenzaría en el segundo trimestre. Sin embargo, estima que el año cerraría por encima del límite superior de 3% del rango meta del Banco Central de la Reserva del Perú (BCRP), reflejando una mayor persistencia inflacionaria.
El escenario proyectado se basa en supuestos de precios del petróleo elevados en el corto plazo, cercanos a US$100 por barril entre marzo y mayo, para luego moderarse hacia un promedio de US$80 por barril en el año. Este factor resulta clave para explicar el ajuste en las proyecciones inflacionarias.
En este contexto, el banco también advierte un cambio en las expectativas. Según el BCRP, las expectativas de inflación a 12 meses subieron de 2,1% a 2,5%, mientras que para 2026 se ubicaron en un rango de 2,3% a 2,8%. Este escenario lleva al banco canadiense a mantener la tasa de referencia en 4,25%, aunque no descarta ajustes al alza si las expectativas continúan deteriorándose.