Martes 15 de septiembre del 2026
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) inicia esta semana una reunión de política monetaria en la que los mercados y la mayoría de economistas esperan un incremento de 25 puntos básicos en la tasa de interés, hasta un rango de 3.75%-4.00%. La persistencia de la inflación y el reciente repunte de los precios del petróleo han reforzado las expectativas de un nuevo ajuste monetario.
La reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) se realizará entre el 15 y 16 de septiembre, y la decisión será anunciada el miércoles. De acuerdo con el calendario oficial de la Fed, el comunicado se publicará a las 2:00 p.m. de Washington y estará seguido por una conferencia de prensa.
Según una encuesta de Reuters, 85% de los economistas consultados espera una subida de 25 puntos básicos, lo que llevaría la tasa de referencia desde su rango actual de 3.50%-3.75% hasta 3.75%-4.00%. La encuesta también muestra que un número creciente de analistas espera por lo menos un incremento adicional antes de marzo de 2027.
Las expectativas del mercado son incluso más pronunciadas. Los futuros de tasas reflejaban este martes una probabilidad superior al 92% de un incremento en septiembre, de acuerdo con datos de CME citados por Reuters. El movimiento representa un cambio importante respecto a semanas anteriores, cuando todavía existía una mayor posibilidad de que la Fed mantuviera las tasas sin cambios.
Uno de los factores detrás de este giro ha sido la persistencia de la inflación. Los datos de agosto mostraron nuevas presiones sobre los precios al consumidor y al productor, mientras que la energía volvió a convertirse en una fuente importante de riesgo. Los precios al productor aumentaron 0.4% mensual en agosto y 5.4% interanual, con un fuerte incremento de los costos energéticos.
El petróleo ha añadido presión adicional en los últimos días. El Brent superó los US$ 109 por barril, mientras que el WTI llegó a más de US$ 106, impulsados por nuevas interrupciones de oferta en Medio Oriente, problemas en infraestructura saudí y menores flujos desde otros productores. El incremento de la energía ha elevado nuevamente las preocupaciones sobre una mayor persistencia de la inflación.
Este escenario también se ha trasladado al mercado de bonos. El rendimiento del Treasury a 10 años superó recientemente el 5%, reflejando mayores expectativas de inflación y de una política monetaria más restrictiva. El dólar también se fortaleció hasta acercarse a máximos de dos semanas ante la posibilidad de que la Fed inicie una nueva etapa de incrementos de tasas.
La principal interrogante no sería únicamente si la Fed subirá las tasas esta semana, sino qué señal dará sobre las próximas reuniones. Los futuros ya incorporan la posibilidad de varios incrementos adicionales durante los próximos meses, mientras que los economistas empiezan a evaluar si el ajuste de septiembre podría marcar el inicio de un nuevo ciclo restrictivo.
La decisión también llegará en un contexto en el que la economía estadounidense continúa mostrando resiliencia. La fortaleza de la actividad y del mercado laboral ha reducido la urgencia de mantener una postura más flexible, mientras que la inflación continúa claramente por encima del objetivo de 2% de la Fed. Este balance ha inclinado progresivamente las expectativas hacia una postura más restrictiva.









