Miércoles 29 de septiembre del 2026
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) proyecta que la economía mundial crecerá 2.9% en 2026, una décima por encima de su estimación anterior, aunque por debajo del 3.4% registrado en 2025. Para 2027, el organismo redujo su previsión de 3.1% a 3.0%, en un escenario marcado por mayores presiones inflacionarias, elevados precios de la energía y persistente incertidumbre internacional.
En su Informe Intermedio de Perspectivas Económicas de septiembre, la OCDE señaló que la economía mundial ha mostrado una mayor resiliencia de la prevista frente al choque energético provocado por el conflicto en Medio Oriente. El impacto fue amortiguado por el uso de rutas alternativas de suministro, la liberación de reservas estratégicas de petróleo, una mayor producción fuera de los países del Golfo y una menor demanda energética, particularmente desde China.
La inversión vinculada a inteligencia artificial también se ha convertido en uno de los principales soportes de la actividad. De acuerdo con la OCDE, la construcción de centros de datos y la adquisición de equipos tecnológicos impulsaron el crecimiento en economías como Estados Unidos, Canadá y Australia, mientras que el aumento de las exportaciones de semiconductores favoreció especialmente a países asiáticos como Corea del Sur, Japón y China.
Este dinamismo también ha contribuido a sostener el comercio mundial. Tras el impacto inicial del conflicto en Medio Oriente y el aumento de los costos de transporte, el intercambio de mercancías comenzó a recuperarse, apoyado principalmente por los productos relacionados con inteligencia artificial. La OCDE señala además que las presiones sobre las cadenas globales de suministro se han moderado respecto a los primeros meses del conflicto.
Entre las principales economías, Estados Unidos crecería 2.2% en 2026 y 2.1% en 2027, apoyado por la inversión tecnológica, aunque con una moderación del consumo y de los ingresos reales. China avanzaría 4.5% este año y 4.2% el próximo, mientras que la zona euro crecería 1% en ambos años, favorecida gradualmente por una normalización de los precios energéticos y nuevos programas de gasto en defensa.
El escenario sigue condicionado por mayores presiones sobre los precios. La OCDE estima que la inflación agregada de las economías del G20 aumentará de 3.4% en 2025 a 4.1% en 2026, antes de moderarse a 3.6% en 2027. La inflación subyacente de las economías avanzadas disminuiría más lentamente, desde 2.7% este año hasta 2.5% el próximo.
Entre los principales riesgos, el organismo identifica una prolongación de las interrupciones energéticas en Medio Oriente, mayores tasas de interés de largo plazo y una eventual corrección de las inversiones vinculadas a inteligencia artificial si sus retornos resultan inferiores a lo esperado. La OCDE también advierte que los rendimientos de los bonos soberanos de largo plazo han alcanzado en varios países sus niveles más altos en una o dos décadas, aumentando las presiones sobre las finanzas públicas
A estos factores se suma el riesgo climático. La OCDE recoge una probabilidad de 95% de que se produzca un episodio muy fuerte del Fenómeno El Niño entre octubre y diciembre de 2026, que podría afectar la producción agrícola en distintas regiones y elevar los precios internacionales de alimentos durante los próximos años.
Pese al entorno de incertidumbre, el organismo espera una ligera recuperación de la actividad durante 2027, apoyada por una eventual moderación de los precios energéticos y por la continuidad de la inversión tecnológica. No obstante, el crecimiento mundial se mantendría alrededor del 3%, por debajo del ritmo observado en 2025.








