Jueves 22 de octubre del 2026
La Reserva Federal mantendría sin cambios su tasa de interés durante su reunión de octubre pese a la reciente aceleración de la inflación estadounidense, según el Departamento de Estudios Económicos de Scotiabank. La moderación del mercado laboral ha reducido las expectativas de un nuevo ajuste inmediato y trasladado hacia diciembre la posibilidad de otra subida.
La inflación estadounidense aumentó 0.6% mensual en septiembre y pasó de 3.4% a 3.7% interanual. Al mismo tiempo, la inflación subyacente avanzó 0.3% mensual —por encima del 0.2% esperado— y aceleró de 2.4% a 2.6% interanual, su primer incremento desde mayo.
Buena parte de las presiones provino nuevamente de la energía. La gasolina aumentó 9.1% durante septiembre y explicó más de la mitad del incremento del índice general. Scotiabank advierte que los mayores precios del diésel y los combustibles podrían trasladarse gradualmente hacia otros componentes mediante mayores costos de transporte.
Sin embargo, la perspectiva para la política monetaria cambió significativamente después de conocerse los últimos datos laborales. Estados Unidos generó apenas 29,000 empleos en septiembre, muy por debajo de los 90,000 esperados, mientras que las cifras de los dos meses anteriores fueron revisadas a la baja en 60,000 puestos y la tasa de desempleo aumentó a 4.2%.
El deterioro de las contrataciones redujo las expectativas de una nueva subida inmediata. Según los datos de FedWatch recogidos por Scotiabank, la probabilidad de un incremento de tasas en octubre cayó de 58% hace un mes a 17%, mientras que el mercado asignaba una probabilidad de 83% a que la Fed mantuviera el rango de 3.75%-4.00%.
El mercado, en cambio, estaría trasladando el siguiente posible ajuste hacia diciembre. El reporte señala que la probabilidad de una subida en esa reunión alcanzaba 91%, aunque la posibilidad de que se produzcan dos incrementos antes de finalizar el año había disminuido de 44% a apenas 15%.
La atención estará así puesta en el comunicado de la Fed del 28 de octubre y, posteriormente, en dos indicadores particularmente relevantes: el índice PCE de septiembre —la principal referencia de inflación para la autoridad monetaria— y la primera estimación del PBI estadounidense del tercer trimestre. Ambos resultados ayudarán a determinar si las actuales presiones inflacionarias requieren un nuevo endurecimiento monetario o si la moderación del empleo justifica una mayor pausa.









