Miércoles 29 de abril del 2026
El Banco Mundial advirtió que la economía global enfrenta un shock histórico en los mercados de commodities en 2026, impulsado principalmente por el conflicto en Medio Oriente. Según su último informe Commodity Markets Outlook, los precios de los productos básicos aumentarían en promedio 16% este año, marcando un cambio significativo frente a las previsiones anteriores.
El principal motor de este ajuste es la energía. Los precios energéticos se elevarían 24%, alcanzando su nivel más alto desde 2022, como consecuencia de interrupciones en el suministro global de petróleo. En particular, las disrupciones en el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 35% del comercio marítimo de crudo— han generado una reducción estimada de hasta 10 millones de barriles diarios en la oferta mundial.
El impacto se extiende a otros mercados clave. Los precios de los fertilizantes aumentarían 31%, impulsados por un alza de 60% en la urea, lo que eleva los costos agrícolas y pone presión sobre la producción de alimentos. En paralelo, metales como el cobre, aluminio y estaño alcanzan máximos históricos, mientras que los metales preciosos registran incrementos de hasta 42% en un contexto de alta incertidumbre global.
Este entorno tendrá efectos macroeconómicos relevantes. El Banco Mundial proyecta que la inflación en economías en desarrollo se eleve a 5,1% en 2026, con riesgos de alcanzar 5,8% en escenarios más adversos. Al mismo tiempo, el crecimiento de estas economías se desaceleraría a 3,6%, reflejando el impacto del encarecimiento de insumos clave sobre el consumo y la inversión.
El informe también advierte que el shock podría intensificarse. En un escenario de mayor escalamiento del conflicto, el precio del petróleo podría promediar hasta US$115 por barril, generando efectos en cadena sobre energía, alimentos y fertilizantes, y amplificando las presiones inflacionarias a nivel global.