Lunes 28 de septiembre del 2026
Estados Unidos y China extendieron por dos meses, hasta el 10 de enero de 2027, la tregua comercial vigente entre ambas economías y acordaron avanzar en un esquema para otorgar un tratamiento arancelario más favorable a US$ 60,000 millones en comercio bilateral. Las medidas se producen tras la reciente reunión entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping en Washington y abren una nueva etapa de negociación entre las dos mayores economías del mundo.
El principal avance se produjo a través de la nueva Junta de Comercio entre Estados Unidos y China, creada este año para administrar el intercambio de productos considerados no sensibles. El organismo recomendó que cada país seleccione US$ 30,000 millones en bienes de la contraparte que podrían recibir condiciones arancelarias más favorables, aunque las reducciones concretas todavía deberán implementarse mediante los procedimientos internos de cada país.
En el caso de las exportaciones estadounidenses hacia China, las listas incluyen productos agrícolas como maíz, trigo, sorgo, carnes y lácteos, además de pescado y mariscos, productos de madera, cosméticos y dispositivos médicos. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) estima que el mecanismo podría mejorar el acceso al mercado chino para alrededor de 30% de las exportaciones estadounidenses destinadas a ese país.
Estados Unidos, por su parte, evaluará reducir los aranceles sobre una variedad de productos chinos de consumo considerados no sensibles, entre ellos pequeños electrodomésticos, vajillas, ropa de cama, juguetes y determinados artículos para el hogar. La selección busca concentrar el alivio comercial en bienes que no están directamente vinculados con sectores considerados estratégicos o de seguridad nacional.
La flexibilización arancelaria estará acompañada por la extensión de la tregua comercial que vencía originalmente en noviembre. El Ministerio de Comercio de China confirmó que el acuerdo se prolongará hasta el 10 de enero de 2027, señalando que el periodo adicional permitirá evaluar el cumplimiento de los compromisos existentes y mantener las negociaciones sobre los temas económicos todavía pendientes.
La agricultura continuará siendo uno de los principales componentes de las conversaciones. Ambos gobiernos acordaron crear un grupo de trabajo específico que celebrará su primera reunión antes de finalizar 2026. China ya había asumido compromisos de compra de productos agrícolas estadounidenses y mantiene un acuerdo para adquirir 25 millones de toneladas de soya al año, mientras que las nuevas listas buscan facilitar mayores ventas de otros productos agrícolas.
Las conversaciones también se han ampliado hacia otras áreas de la relación económica. China acordó evaluar solicitudes de instituciones financieras extranjeras, incluidas empresas estadounidenses, para ampliar sus operaciones en el país, mientras que ambos gobiernos mantendrán conversaciones sobre una mayor conectividad aérea y establecieron un canal de comunicación para incidentes relacionados con inteligencia artificial.
Pese a los avances, la reducción de aranceles propuesta no supone una eliminación general de las restricciones comerciales existentes entre ambas economías. El esquema se limita inicialmente a productos no sensibles y coexistirá con otras medidas vinculadas a tecnología, seguridad económica y sectores estratégicos. La extensión de la tregua brinda así un nuevo periodo para que Washington y Beijing definan hasta dónde puede avanzar la flexibilización de su relación comercial.









