Jueves 29 de octubre del 2026
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) mantuvo su tasa de interés en un rango de 3.75%-4.00% tras la reunión del 27 y 28 de octubre, luego del incremento aplicado en septiembre. La decisión busca dar al banco central mayor espacio para evaluar la evolución de la inflación y la actividad económica, aunque tanto el mercado como varias entidades financieras continúan anticipando una nueva subida de 25 puntos básicos en diciembre.
La decisión fue aprobada por 10 votos contra dos. La gobernadora Lisa Cook y la presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, Beth Hammack, votaron a favor de elevar inmediatamente la tasa en 25 puntos básicos. Al mismo tiempo, la Fed mejoró su evaluación de la economía estadounidense: pasó de señalar que la actividad crecía a un ritmo “sólido” a describirla como una expansión a un ritmo “fuerte”, destacando además la resiliencia del gasto interno, la inversión y la productividad.
Pese a esta fortaleza, la autoridad monetaria consideró conveniente esperar nueva información antes de realizar otro movimiento. BBVA Research interpreta la decisión como una pausa dentro de un proceso gradual de endurecimiento, más que como el final del ciclo. El banco señala que las expectativas de inflación continúan relativamente ancladas y que existe poca evidencia de que las actuales presiones de precios respondan a un sobrecalentamiento generalizado de la demanda.
Durante su conferencia de prensa, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, atribuyó buena parte de las actuales presiones inflacionarias a choques de oferta, especialmente al encarecimiento de la energía asociado al conflicto en Medio Oriente. Según BBVA, la principal preocupación de la Fed es evitar que estos incrementos relativos de precios terminen propagándose al resto de la economía y desanclando las expectativas de inflación.
Los datos conocidos este jueves mantienen esa preocupación. El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE), la principal medida de inflación seguida por la Fed, aumentó 3.6% interanual en septiembre, frente al 3.4% de agosto. La inflación subyacente se ubicó en 3.1%, mientras que el índice general avanzó 0.5% mensual. Estas cifras reforzaron las expectativas de un nuevo ajuste monetario antes de finalizar el año.
La actividad económica, además, sigue mostrando capacidad de resistencia frente a las mayores tasas. La primera estimación publicada este jueves mostró que el PBI estadounidense creció 3.4% anualizado durante el tercer trimestre, apoyado por el consumo y la inversión. El resultado se suma a la evaluación de la Fed de que la actividad mantiene un ritmo fuerte y reduce, por ahora, los riesgos de que un nuevo aumento de tasas genere una desaceleración abrupta.
El mercado laboral ofrece una señal distinta. En septiembre se crearon apenas 29,000 puestos de trabajo y la tasa de desempleo subió a 4.2%, mientras que el crecimiento salarial anual se moderó a 3%. Sin embargo, las solicitudes semanales de desempleo y los despidos continúan en niveles relativamente bajos. Esta combinación de menor contratación pero pocos despidos ha permitido a la Fed mantener una estrategia más gradual en lugar de realizar incrementos consecutivos.
Las expectativas para diciembre siguen inclinándose hacia una nueva subida. Tras conocerse los datos de inflación y actividad de este jueves, los futuros de tasas asignaban alrededor de 84.6% de probabilidad a un incremento en la reunión del 8 y 9 de diciembre. Goldman Sachs Asset Management también espera que la Fed retome las alzas en esa reunión, mientras que antes del encuentro de octubre entidades como J.P. Morgan, Citigroup, Morgan Stanley, Barclays, Deutsche Bank y HSBC ya proyectaban una tasa de 4.00%-4.25% al cierre del año.
BBVA mantiene igualmente como escenario base una subida de 25 puntos básicos en diciembre, aunque considera que esa decisión podría ser seguida por una pausa durante 2027. La clave estará en determinar si las presiones actuales continúan concentradas en energía y otros choques de oferta o comienzan a trasladarse hacia una inflación más amplia impulsada por la demanda. Las nuevas proyecciones económicas de la Fed que se publicarán en diciembre permitirán conocer si el banco central anticipa un ciclo de ajustes más prolongado.









