Miércoles 5 de agosto del 2026
Los nuevos pedidos a las fábricas de Estados Unidos disminuyeron 0,3% en junio, acumulando dos meses consecutivos de retrocesos. No obstante, la demanda de bienes de capital vinculados a la inversión empresarial continuó creciendo, impulsada principalmente por el gasto en infraestructura de inteligencia artificial, según informó el Departamento de Comercio de Estados Unidos.
La caída de junio sorprendió al mercado, que esperaba una recuperación cercana al 0,2% tras la revisión del dato de mayo, cuando los pedidos retrocedieron 1,1%. A pesar de ello, las órdenes de fábrica se mantienen 5,3% por encima de los niveles registrados un año atrás, lo que refleja que la actividad manufacturera continúa mostrando una tendencia favorable en términos anuales.
El descenso estuvo explicado principalmente por una menor demanda de algunos bienes de alta volatilidad, como aeronaves militares y maquinaria para minería y explotación petrolera. En contraste, otros segmentos mantuvieron un desempeño sólido. Los pedidos de computadoras y productos electrónicos crecieron 3,2% respecto a mayo, mientras que los de equipos eléctricos, electrodomésticos y componentes aumentaron 1,6%, impulsados por la expansión de proyectos relacionados con inteligencia artificial y centros de datos.
Uno de los aspectos más positivos del reporte fue el comportamiento de los pedidos de bienes de capital no destinados a defensa y excluyendo aeronaves, considerados un indicador adelantado de la inversión privada en equipos. Este rubro aumentó 1,2% en junio, mientras que sus envíos crecieron 2,0%, reforzando la expectativa de que la inversión empresarial seguirá aportando al crecimiento económico durante el segundo trimestre.
Reuters señala que el auge de las inversiones en inteligencia artificial continúa siendo uno de los principales motores de la manufactura estadounidense. La fuerte demanda de servidores, semiconductores, equipos electrónicos y componentes eléctricos ha compensado parcialmente la debilidad observada en otras industrias más expuestas al ciclo económico y a la incertidumbre geopolítica.
Aunque la manufactura representa alrededor del 9,4% de la economía estadounidense, el sector continúa mostrando capacidad de adaptación frente a un entorno caracterizado por costos elevados, tensiones comerciales y conflictos geopolíticos. La fortaleza de la inversión en tecnología ha permitido sostener la producción industrial y limitar el impacto de la desaceleración observada en algunos segmentos tradicionales.
Los resultados también son consistentes con otros indicadores recientes que muestran una moderación gradual de la actividad manufacturera, pero sin señales de una contracción generalizada. En este contexto, los analistas consideran que el comportamiento de la inversión empresarial seguirá siendo un factor clave para la evolución de la economía estadounidense y para las próximas decisiones de política monetaria de la Reserva Federal.









