Martes 14 de abril del 2026
La inversión en infraestructura concesionada de transporte en el Perú inició el 2026 con un desempeño sólido y perspectivas favorables para el resto del año. Según el más reciente reporte de Scotiabank, se espera que la inversión en este sector alcance alrededor de US$ 1.300 millones en 2026, consolidando tres años consecutivos por encima de los US$ 1.000 millones.
Este resultado se da en un contexto de reactivación de proyectos y continuidad en la ejecución de obras, incluso en un entorno preelectoral. Durante el primer bimestre, la inversión en infraestructura de transporte alcanzó US$ 203 millones, muy por encima de los US$ 45 millones registrados en el mismo periodo del año anterior, marcando el mejor inicio de los últimos años.
Este dinamismo responde principalmente al avance en proyectos clave como la ampliación del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, la Línea 2 del Metro de Lima y diversos proyectos viales y portuarios.
Por segmentos, la infraestructura ferroviaria concentrará la mayor inversión en 2026, con montos que superarían los US$ 550 millones, impulsados principalmente por el avance de la Línea 2 del Metro de Lima.
Le seguirán los proyectos de infraestructura aeroportuaria, con inversiones cercanas a US$ 460 millones, mientras que los sectores portuario y vial registrarían inversiones superiores a US$ 160 millones y US$ 130 millones, respectivamente.
El potencial de inversión en el sector se mantiene elevado. A febrero de 2026, el saldo de inversión por ejecutar en proyectos supervisados supera los US$ 7.700 millones, a lo que se suma una cartera adicional de proyectos adjudicados en los últimos años por cerca de US$ 15.000 millones. Entre los principales proyectos destacan el Anillo Vial Periférico, la Longitudinal de la Sierra – Tramo 4 y el nuevo terminal portuario de San Juan de Marcona, entre otros.
El dinamismo de la inversión en infraestructura refleja su papel como uno de los principales motores de la actividad económica, con impactos directos en la generación de empleo, la competitividad y la integración territorial. De mantenerse este ritmo de ejecución, el sector podría seguir contribuyendo de manera significativa a la recuperación económica del país, en un contexto en el que la inversión pública y privada continúan siendo claves para sostener el crecimiento en el mediano plazo.