Miércoles 4 de junio del 2026
En el año del bicentenario de relaciones diplomáticas entre Perú y Estados Unidos, Bernie Navarro, embajador de los Estados Unidos en Perú, y Luis Del Carpio, presidente ejecutivo de ProInversión, firmaron un memorando de entendimiento con la finalidad de fortalecer las relaciones económicas entre nuestro país y la primera economía del mundo.
El acuerdo tiene la finalidad de promover la inversión estadounidense en sectores estratégicos del Perú: propone un marco de colaboración en proyectos de infraestructura clave para minería, logística, tecnología y telecomunicaciones.
En ese sentido, el nuevo marco mejorará el intercambio de información y promoverá la organización de seminarios y misiones comerciales, además de facilitar la coordinación entre entidades públicas y privadas de ambos países. Fue especialmente significativo que para la firma, el Embajador Navarro, convocara a los gremios más importantes del Perú; entre los que se encontraban la Cámara de Comercio Americana del Perú (AmCham Perú), la Sociedad Nacional de Industrias, ADEX, AGAP, la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, la CONFIEP, entre otros. Una clara invitación al sector privado peruano a construir y colaborar de manera cada vez más cercana con los Estados Unidos.
Oportunidades y expansión
A la fecha, Estados Unidos es uno de los principales inversionistas en nuestro país según ProInversión. Además, es el país con la posición más diversificada al ser el único aliado que ha invertido en los 15 sectores mapeados por la entidad estatal; lo que implica inversiones en sectores más “tradicionales” como minería o industria, hasta otros más novedosos como forestal.
Con las facilidades que traerá el acuerdo, las empresas norteamericanas podrán invertir en sectores con alto potencial como el minero, sobre todo si consideramos la alta presencia de minerales críticos en el país.
Más allá del cobre, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), también considera metales como la plata, el estaño y zinc como minerales críticos, lo que conlleva a una oportunidad de inversión en estos sectores. Según el Ministerio de Energía y Minas, hay proyectos mineros valuados en más de US$3,400 millones de estos metales, ello sin considerar los más de US$ 45,000 millones planeados para proyectos de cobre.
Los proyectos de energía también tienen un alto potencial en nuestro país, sobre todo los relacionados a energías alternativas. Por ejemplo, la costa sur del Perú tiene un alto potencial para generar energía solar, lo que ha llevado al desarrollo de múltiples proyectos de inversión en esa zona en los últimos años.
Existen además oportunidades estratégicas, como la ampliación del uso de etanol en las gasolinas. A través de la industria estadounidense, y la infraestructura y el conocimiento del sector peruano, esta iniciativa puede ser un motor de beneficios concretos: reducir la contaminación, mejorar la salud pública, así como avanzar hacia combustibles más competitivos y accesibles.
El acuerdo puede además fortalecer el liderazgo de Estados Unidos como aliado tecnológico de nuestro país. El bajo costo de la energía podría suponer un atractivo para el desarrollo de grandes proyectos de tecnología como data centers.
La firma del acuerdo entre ambos países seguirá fortaleciendo la amplia presencia de las empresas estadounidenses en nuestro país generando empleos de calidad y aportando al desarrollo económico del Perú.








