Miércoles 13 de mayo del 2026
La inflación en Estados Unidos se aceleró hasta 3,8% interanual en abril de 2026, alcanzando su nivel más alto desde 2023, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). En términos mensuales, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 0,6%, reflejando una nueva intensificación de las presiones inflacionarias.
El principal factor detrás del incremento fue el fuerte aumento en los precios de la energía, especialmente de la gasolina. De acuerdo con el BLS, los precios de la gasolina subieron más de 28% interanual, mientras que el componente energético en conjunto avanzó 17,9%, su mayor incremento desde 2022.
El alza responde principalmente al impacto del conflicto en Medio Oriente y a las tensiones sobre el suministro global de petróleo, que han llevado al crudo a niveles superiores a los US$110 por barril. Este escenario ha encarecido significativamente los combustibles y elevado los costos de transporte y producción en la economía estadounidense.
La inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— también mostró un repunte, alcanzando 2,8% interanual y 0,4% mensual. Según CaixaBank Research, esto refleja que las presiones inflacionarias ya no se limitan únicamente a energía, sino que comienzan a extenderse hacia servicios y alimentos.
En particular, la inflación de servicios subió hasta 3,3%, impulsada por mayores costos en transporte y alojamiento, mientras que la inflación de alimentos avanzó a 3,2%, evidenciando una presión más generalizada sobre el consumo de los hogares.
En este contexto, los nuevos datos refuerzan la decisión de la Reserva Federal de mantener una postura cautelosa respecto a las tasas de interés. Hacia adelante, la evolución de los precios de energía y del conflicto geopolítico será determinante para la trayectoria de la inflación y para las expectativas sobre la política monetaria estadounidense.









