Jueves 30 de abril del 2026
La economía de Estados Unidos registró un crecimiento de 2,0% anualizado en el primer trimestre de 2026, según la estimación preliminar de la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés). Este resultado representa una recuperación frente al débil 0,5% del cuarto trimestre de 2025, marcando un inicio de año más sólido.
El crecimiento estuvo impulsado principalmente por la inversión privada y el gasto público. La inversión empresarial mostró un fuerte dinamismo, especialmente en sectores vinculados a tecnología y desarrollo de inteligencia artificial, mientras que el gasto del gobierno repuntó tras la contracción observada en el trimestre previo.
En contraste, el consumo privado —que representa el principal componente del PBI estadounidense— mostró una desaceleración. El gasto de los hogares creció alrededor de 1,6%, reflejando una mayor cautela de los consumidores ante el entorno inflacionario y la incertidumbre global.
El sector externo también influyó en el resultado. Si bien las exportaciones crecieron, el fuerte aumento de las importaciones limitó parcialmente el avance del PBI, evidenciando una demanda interna aún activa pero con efectos mixtos sobre el crecimiento.
En paralelo, la inflación volvió a cobrar protagonismo. El aumento de los precios de la energía —vinculado al conflicto en Medio Oriente— elevó las presiones inflacionarias, generando preocupaciones sobre la sostenibilidad del crecimiento y condicionando las decisiones de política monetaria.