Martes 28 de abril del 2026
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se encamina a mantener su tasa de interés sin cambios en su próxima reunión, en un rango de 3,50% a 3,75%, reforzando la extensión de la pausa en su ciclo de política monetaria. Según BBVA Research, este escenario responde a un balance aún delicado entre riesgos inflacionarios persistentes y señales mixtas en la actividad económica.
El contexto reciente muestra una mejora relativa en el entorno geopolítico frente a marzo, lo que ha reducido parte de la incertidumbre global. Sin embargo, la inflación subyacente —medida por el PCE— continúa mostrando persistencia, lo que limita el margen de la Fed para flexibilizar su postura en el corto plazo.
A nivel de actividad, los indicadores presentan una lectura mixta. Si bien el cierre de 2025 fue más débil de lo previsto, el consumo ha mantenido un desempeño sólido en el inicio de 2026. Además, datos recientes de ventas minoristas y empleo han sorprendido al alza, lo que podría llevar a un tono ligeramente más restrictivo en la comunicación del Comité.
En el mercado laboral, las señales apuntan a condiciones estables pero aún frágiles. Esta dinámica mantiene vigentes los riesgos a la baja sobre el empleo, uno de los mandatos clave de la Fed, lo que refuerza la cautela en la toma de decisiones de política monetaria
Por el lado de los precios, la inflación general repuntó en marzo, impulsada principalmente por un aumento de 21,2% mensual en los precios de la gasolina, evidenciando la sensibilidad de la inflación a choques energéticos recientes. Este factor continúa siendo un elemento de riesgo relevante en el corto plazo.
En este contexto, la última reunión bajo el liderazgo de Jerome Powell consolidaría un enfoque de “esperar y ver”, con la Fed priorizando la evolución de los datos antes de realizar nuevos ajustes. Hacia adelante, la trayectoria de tasas dependerá de la moderación efectiva de la inflación y de la solidez del mercado laboral en Estados Unidos.