Sala de prensa

¿Realmente el Régimen Especial Agrario propone beneficios para el país?

Fecha: 6 de agosto de 2018

La Comisión Agraria del Congreso aprobó recientemente el dictamen del proyecto de ley que modifica las normas de promoción del sector agrario, Ley 27360. Los cambios implican elevar la remuneración diaria a S/39.19 (+144%), que incluyen una compensación por tiempo de servicios (CTS) y acumulación por concepto de gratificación equivalentes al 9.72% y 16.67% de la remuneración mínima vital (RMV), respectivamente, duplicar el periodo de vacaciones hasta 30 días, triplicar la compensación por despido arbitrario hasta 45 días por año trabajado con un tope de 360 remuneraciones diarias, y elevar los aportes a EsSalud de 4% a 6%.

Si bien estas propuestas aparentan ser positivas, podrían perjudicar al trabajador. En primer lugar, porque el empleo agrícola es rotatorio, ya que los operarios son empleados que trabajan por jornadas. Por lo tanto, el incentivo al trabajo es distinto al de un operario permanente, y solo se justifica un descanso vacacional para quien trabaje por más de un año para un mismo empleador. De la misma forma, compensar el despido arbitrario con 45 días resulta excesivo debido a la alta velocidad con la que se contrata operarios agrícolas.

Respecto a la CTS y la gratificación, pretender compensar al trabajador con beneficios comparables a los sectores productivos en los que la operación es permanente es un error. Tal vez resulte comprensible la pretensión de la de un porcentaje que permita al trabajador acumular el equivalente a los dos sueldos adicionales por concepto de gratificaciones. Sin embargo, también resulta importante entender los componentes incorporados en las remuneraciones que actualmente negocian los trabajares y las empresas formales –en el 2017 solo había 342 adscritas al régimen agrario, que emplearon 339,176 personas (276,403 bajo el régimen), frente a un total de 3.8 millones en el sector, según cifras del Minagri al 2015–, ya que el empleado busca cubrir expectativas de renta anual, y estas se incorporan cada vez que se acepta una remuneración (de hecho, los S/995.12 mensuales que ganaron en promedio los trabajadores del régimen el año pasado equivalen los S/.991.7 resultantes de multiplicar la RMV del 2017 por 1.1667, justamente el coeficiente de la CTS).

Por otro lado, existen mecanismos alternos de compensación por productividad, aguinaldos voluntarios del empleador, o pagos por horas extra que cumplen con la función de generar ingresos extraordinarios.

Llama la atención también que en el análisis costo beneficio se afirme que el Estado financia indirectamente los incrementos de los costos laborales, al dar un beneficio tributario equivalente a S/250 millones. Lo cierto es que con el simple hecho de añadir 16.67% a la remuneración diaria para compensar la ausencia de gratificaciones por la alta rotación del empleo agrícola, al beneficio tributario debe restársele S/78 millones por año. Esto tomando como referencia el 28.38% de CTS, gratificaciones y seguridad social que se aumentaría al costo de contratar a los 276,403 empleados antes mencionados, y la remuneración mensual de S/995.12 que ganaron en promedio los trabajadores adscritos al régimen especial agrario en el 2017.

Finalmente, debemos tener en cuenta y no dejar de lado el efecto del alza forzada de los costos de las remuneraciones sobre el incentivo a la formalización del empleo en la agricultura, que es un sector con alto potencial para mejorar la calidad del empleo en el Perú. Asimismo, es importante señalar que este tipo de formulaciones no deben ser hechas de manera unilateral, sino que deben recoger los comentarios de todas las partes para que iniciativas que busquen el desarrollo de los peruanos no generen exactamente lo contario.