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Sin conectividad no hay transformación digital, ni progreso

Fecha: 21 de abril de 2020

La transformación digital y las telecomunicaciones aceleran el progreso humano y mejoran la calidad de vida de todos los peruanos. Por eso, hoy más que nunca, y en medio de la crisis en la que nos encontramos, es necesaria la existencia de redes de telecomunicaciones modernas, suficientes y robustas que soporten la creciente demanda de servicios por parte de los usuarios.

¿Te imaginas esta época sin buena señal? ¿Sin Internet para comunicarte con tu familia, amigos y colegas? En el Perú solo se está cubriendo el 10% de la necesidad de infraestructura de telecomunicaciones; y por consecuencia las redes se saturan con mayor facilidad.

Según la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (ASIET), en el país se necesitaría más de 200,000 antenas para que la tecnología 5G funcione; y de acuerdo a Osiptel, apenas hay unas 20,630, lo cual retrasaría la llegada de la tecnología 5G hasta el año 2025.

Es importante entender que las antenas no solo permiten que los ciudadanos estén permanentemente comunicados, sino que además hay muchos otros beneficios como la teleeducación, la telesalud, la teleseguridad y el trabajo remoto, actividades que se están usando mucho más en este contexto, pero que serán de largo plazo. El desarrollo y la transformación digital se basan y soportan sobre la conectividad. Sin conectividad no hay transformación digital; y por lo tanto no hay progreso.

El 48% de la población mundial aún no cuenta con acceso a la mayor fuente de información y de datos del mundo: Internet. A esta falta de acceso y por ende de aprovechamiento del servicio, se le denomina brecha digital. Esta brecha exalta las desigualdades sociales y económicas, creando una nueva clase de pobreza, “la pobreza digital”. La solución está en tener más conectividad. Además, estudios adelantados por el BID encuentran que un incremento de 10% en la penetración en banda ancha puede tener un impacto positivo del 3,2 en el PBI y un incremento de la productividad de un país en 2,6%.

Por otro lado, no podemos dejar de mencionar que según estudios realizados por la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) coinciden en la ausencia de riesgos sanitarios relacionados a señales radioeléctricas.